Mensaje de Mons. Ricardo García de la Festividad del Señor de los Milagros

Queridos fieles devotos del Señor de los Milagros:

Nuevamente volvemos a celebrar la festividad de Nuestro Señor Jesucristo, el Señor de los Milagros; celebración que en todos sus devotos nos suscita un renovado impulso en nuestra fe y amor hacia Él.

El Señor de los Milagros, como lo podemos comprobar cuando sale por nuestras calles, es signo de fe, de esperanza, de caridad, de fraternidad y de identidad de un pueblo que espera y confía en Él, faro que guía nuestras vidas y nos ilumina con su amor divino.

El Papa Francisco en su reciente visita a nuestro país nos pidió estar unidos, como lo mencionaba el lema de su visita: “Unidos por la esperanza”. Trabajemos unidos, condición fundamental para conseguir el progreso y la paz. Unidad con el Papa, hoy atacado de una manera injusta, apoyémoslo con nuestra oración y lealtad; unidad con los pastores, siempre necesitados de nuestra oración; unidad en la familia, en la que se pueda respirar un ambiente de paz y alegría; unidad en el trabajo y en el barrio, sin envidias, rencores ni resentimientos; unidad en la sociedad.

La situación actual de nuestro país nos conlleva a pedir con fe al Señor de los Milagros que, a pesar las tinieblas de la corrupción y la violencia vistas a diario, haga brillar la luz del bien y la verdad sobre nuestros pueblos.

Como nos lo recordó el Papa Francisco: “la corrupción es evitable y exige el compromiso de todos. A quienes ocupan algún cargo de responsabilidad, sea en el área que sea, los animo y exhorto a empeñarse en este sentido para brindarle a su pueblo y a su tierra, la seguridad que nace de sentir que el Perú es un espacio de esperanza y oportunidad… pero para todos, no para unos pocos; en el que puede establecer relaciones de fraternidad y equidad con su prójimo y ayudar al otro cuando lo necesita; una tierra en la que pueda hacer realidad su propio futuro”.

Que la celebración de estas fiestas nos lleve a estar más unidos a nuestro Señor Jesucristo con un compromiso de amor hacia Él y al prójimo que brille en nuestra buena conducta diaria de hijos de Dios.

El Señor de los Milagros derrame su bendición sobre todas las familias de Cañete, Yauyos y Huarochirí. Atentamente;

† Mons. Ricardo García García
Obispo de Yauyos

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